AFRICAENCINE

Para los amantes del cine y la cultura africana…

CHRIS ABANI, un autor moderno “fanático del optimismo”.

“El problema reside en las condiciones de humanidad que queremos incluir para complicar cada historia, y no en las historias en sí”.

Chris Abani[1]

La incertidumbre del mañana en tránsito en los campos de concentración de su infancia, el miedo de tres condenas a muerte y la soledad punzante de las prisiones nigerianas a raíz de la irreverencia política de sus escritos de juventud, el forzado exilio inglés, el asesinato de un amigo en Londres y la huída a los Estados Unidos por el cerco de la inseguridad… Momentos íntimos de la vida del escritor Chris Abani y datos contundentes, dolorosos, dramáticos aunque no únicos, al tratarse de experiencias compartidas en parte por la generación nigeriana nacida tras la independencia, víctima de la guerra de Biafra y ahora en búsqueda desesperada de una forma en la que expresarse hecha de palabras, sonidos, imágenes, silencios, susurros, estallidos…

Chris Abani (Nigeria, 1966) responde al dramatismo de la realidad con la belleza demoledora de sus palabras, con el optimismo indestructible de la humanidad del que sabe amar y desea ser amado, haciendo brotar la llama en la puja por comprenderse a través del otro, entregándose al sufrimiento como única arma para no sucumbir a la violencia. En sus poesías, en sus novelas, en sus ensayos y conferencias, en sus guiones por filmar, en cada una de las palabras anotadas Chris Abani investiga las profundidades del ser humano en su paso por el mundo. Está su reflexión anclada en una formación a la par católica e Igbo, del mismo modo inglesa (su madre era británica) que africana, rural como urbana, local y cosmopolita, o, como él mismo define con el buen humor que le caracteriza: ambigua y bitextual, al escribir sin contradicción prosa y poesía y vivir de una manera limítrofe. La decisión sopesada que le lleva a escoger una forma, a dejarse llevar por el ritmo de determinadas frases está en la base de esa búsqueda del lenguaje artístico adecuado, fluido sonoro que mana de su cuerpo inclasificable, poniendo en juego su acento difícil de trazar y su pasión musical, jugando con unos gustos eclécticos que funden lo popular mientras se sirve a su antojo de lo académico, creando en fin una oda de repetida negación de jerarquías textuales y artísticas de poderosa belleza.

Chris Abani nació y se crió dentro de una familia privilegiada, hecho que no le impediría sufrir los desastres de la guerra en su infancia, pero fue su reclusión en la cárcel la que provocó en el autor una sensación de mutismo, arrastrándole tal experiencia de terror absoluto al encuentro de un nuevo lenguaje capaz de dar sentido a lo inasible y a la ruptura interna total. La publicación de su primera novela a los 16 años, Masters of the Board, una historia de neo-nazis invadiendo Nigeria con una especie de James Bonn como protagonista, había provocado su reclusión por considerar que se trataba de un anteproyecto real de toma del país. El impulso de búsqueda de una lengua apropiada para poder expresarse ante el horror fue elaborándose y refinándose en posteriores novelas, escritos teóricos y poemas, fruto de nuevas estancias en la cárcel y la decisión del exilio, visible en el que es su quinto libro de poesía recientemente publicado: Sanctificum.

El problema ante el que Abani se enfrenta es el cómo lograr equilibrar las hermosas narrativas del continente con los gritos de desesperación y violencia de su historia, trascendiendo la retórica política para lidiar con problemas éticos. La transformación que nace del reconocimiento de la idea de la total vulnerabilidad individual es el único proceso que, según el escritor, le queda al ser humano. Tal transformación, proceso duro y lento, obliga al individuo a conocer en profundidad la comunidad de pertenencia y las de adopción, reflexión que creará a su vez un diálogo de mayores matices y complicación, permitiendo el acercamiento y conocimiento del ser humano independientemente de su procedencia.  A través de la literatura, del cine o de la música, del arte cualquiera que sea su manera de manifestarse, la forma permite conectar y abolir el concepto de otredad. Enfrentarse al peligro de la entidad pura del tipo que sea (ideológica, religiosa, política…) y oponernos a ella a través de la expresión artística que no escamotea responsabilidad(es) y obligación(es) a la hora de tratar problemas éticos lleva a la liberación del ser humano a través de la posibilidad de cambio.[2]

La tortura, la violencia, la separación, la anulación del otro y la manifestación desenfrenada del poder han de ser combatidas a través de un nuevo lenguaje, el que crean los individuos que han sido redimidos por su humanidad al no rendirse ante la violencia y sus hermanas la ira y el odio. En este proceso de transformación y redención a la que aspira el ser humano, sirven de consejeras y acompañantes las artes, y la reflexión y emoción que provocan. Se sitúan con pleno derecho en este espacio contemporáneo del arte no sólo sus novelas y poemas o las actuaciones en la pantalla de actores y actrices que darán vida al guión que ha escrito para la película Fela, tan ansiosamente esperada por todos los amantes del cine africano y dirigida por el multiforme Steve McQueen, sino también su activismo constante. A través de apariciones públicas como la que tuve el placer de asistir el 14 de este mes en la universidad de Princeton (NJ), en su tarea de mediación como intelectual militante de espacios mediáticos e institucionales (es profesor en la Universidad de California Riverside), gracias a la labor de difusión y edición de jóvenes promesas poéticas sin cabida en el mercado convencional con su editorial Black Goat, y en su colaboración y diálogo con otros artistas, se ve la talla de un verdadero autor nacido de una modernidad revisada por sus grandes olvidados: los autores africanos.

*De su último libro de poemas, Sanctificum (Copper Canyon Press, 2010):

I say hibiscus and mean innocence.


I say guava and mean childhood.


I say mosquito netting and mean loss.


I say father and it means only that.


Happen that we all dream, but the sea is only sea.
 

Happen that we call upon God but it is only a breeze


ruffling a prayer book in a small church


where benches groan in the heat . . .

* Para más información sobre el autor y su obra, acudir a su página personal: http://www.chrisabani.com/

* Conmovedor vídeo del autor en el que cuenta historias de gran humanidad, recogidas de sus recuerdos de infancia en Nigeria y de su exilio en los Estados Unidos. Presentación cuidada donde el optimismo no se deja vencer por los trágicos acontecimientos. (Contiene subtítulos en español):

http://www.ted.com/talks/lang/es/chris_abani_muses_on_humanity.html

Beatriz Leal Riesco

Philadelphia (18/12/2011)


[1] TED Talks: Chris Abani on the stories of Africa, TED Global: 2007. http://www.ted.com/talks/chris_abani_on_the_stories_of_africa.html

[2] Reflexiones extraídas de la presentación del autor en Princeton (14/12/2011) a la que tuve el placer de asistir y de su conferencia en TED Talks: Chris Abani muses on humanity, TED Global: 2008.  http://www.ted.com/talks/chris_abani_on_the_stories_of_africa.html

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Esta entrada fue publicada en diciembre 18, 2011 por en Literatura y etiquetada con , , .

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