AFRICAENCINE

Para los amantes del cine y la cultura africana…

THE No. 1 LADIES’ DETECTIVE AGENCY. “Nunca subestimes la intuición de una mujer…”

Nunca serán suficientes las series avaladas por la firma HBO. Con cada proyecto consiguen sorprender y demostrar que el espectador tenía necesidades insatisfechas, dejándolo sediento hasta la próxima e inesperada entrega. Nos ha pasado con Los Sopranos, Six Feet Under, The Wire, Treme y dejando una buena cantidad en el tintero, nos sucederá de nuevo con The Nº 1 Ladies Detective Agency.

Basada en la afamada serie de 12 libros del británico Alexander McCall Smith, el cual se encargó de supervisar la adaptación al guión, este versátil y prolífico escritor merece un alto: nacido en 1948 en la antigua colonia británica Rhodesia (actualmente Zimbabwe) se trasladó a Europa para estudiar Derecho y doctorarse en la Universidad de Edimburgo. Sus raíces le impelieron a  regresar a África de 1981 a 1984, ahora a Botswana, donde ayudó a fundar la universidad de Gaborone y co-escribió el único volumen de leyes del país hasta la fecha: The Criminal Law of Botswana (1992). Aunque fija su residencia en Escocia desde su vuelta a mediados de los ochenta, la relación que mantiene con el país centroafricano es constante. Fecundo escritor de libros infantiles y reconocido por su serie de novelas de investigación, África y Botswana aparecen como protagonistas, escenario y origen de buena parte de su producción y su vida profesional, materializados en proyectos humanitarios y actuaciones reseñables como su colaboración en la apertura del que es el primer centro de formación operística de Gaborone: The No. 1 Ladies’ Opera House, para el cual escribió una versión adaptada a la cultura local de Macbeth como libreto para la obra de inauguración.

Su saga más conocida, The No. 1 Ladies’ Detective Agency, ha sido llevada al cine, la televisión y la radio. La adaptación más longeva han sido los 23 episodios para la radio que BBC Radio 4 realizó de 2004 a 2011, y cuya última entrega ha sido presentada hace apenas un mes (el 4 de noviembre), con Claire Benedict como encargada de poner voz en este caso a Mma Ramotswe, el personaje protagonista.

La serie de televisión surgió de la colaboración entre la cadena inglesa BBC y la americana HBO, ambas conocidas por ser espacios de creación de propuestas alternativas y experimentales aunque con las propias limitaciones del formato serie y del medio televisivo. Muestra de ello son dos ejmplos incuestionables en su calidad, valorados por crítica y audiencia: la revelación de la última temporada Luther (Neil Cross, BBC, 2010-2011) y la archipremiada obra maestra The Wire  (David Simon, HBO, 2002-2008). Una curiosidad: en ambas series y en The No. 1 Ladies’ Detective Agency el famoso actor inglés de madre ghanesa y padre de Sierra Leona Idris Elba tiene papeles protagonistas o apariciones destacadas. La versatilidad y presencia ante la cámara de este actor es una jugada segura en series que apuestan por un meticuloso trabajo de casting para contrarrestar el extrañamiento que todavía provocan para el público mayoritario propuestas que incluyen personajes y temas donde la mezcla racial y cultural se convierte en un aspecto determinante, complejo y que huye de lo estereotipado.

Anthony Minghella, conocido por su oscarizada El paciente inglés (1996), es el responsable de que la saga de McCall Smith haya llegado a las pantallas domésticas. Desde hacía años que el director deseaba rodar una película que partiese de estos libros, y en su búsqueda de inversores logró convencer a la pequeña Cinechicks y a la productora “independiente” de los conocidos hermanos Weinstein The Weinstein Company, para embarcarse en el proyecto. Como garantía se unía él mismo y su amigo y director Sidney Pollack desde Mirage Entrerprises. Adaptada por el propio Minghella y Richard Curtis (famoso por sus exitosas comedias y series británicas) y asesorados por Alexander McCall Smith, fue dirigida por Charles Sturridge (amigo íntimo y colaborador habitual de Minghella) y rodada en Botswana gracias a una colaboración con su gobierno, el cual no sólo cedió el uso de espacios para el rodaje, sino que pagó 5 millones de dólares. Se convirtió de este modo en una de las primeras películas filmadas íntegramente en el país tras su independencia. Aunque a menudo la epopeya que viven directores y productores para financiar una película no es sino moneda corriente, el hecho de lograr rodar en África involucrando a instituciones estatales y con la calidad final resultante es un hecho todavía infrecuente.

A la hora de su estreno, sin embargo, se dudaba de que funcionase en salas al carecer de los ingredientes típicos de una película de detectives tradicional: sorpresas ingeniosas, suspense dramático, acción muy rápida al gusto hollywoodiense… y esto por no hablar de tener a una mujer africana como protagonista y desarrollarse los casos en la desconocida Botswana… Esta fue la razón por la que se optó por presentarla como episodio piloto de televisión el 23 de marzo del 2008. HBO y la BBC se fijaron en la originalidad del tema y calidad técnica del proyecto, encargando otros seis capítulos de duración menor. A causa de la pobreza de los resultados de audiencia decidieron, exactamente un año después, que se debía cancelar la emisión. En el ínterin, sus dos mayores defensores, Pollack y Minghella, habían fallecido dejando potencialmente huérfana a la serie y sin visos de continuidad. Es triste reconocer una vez más la incapacidad de algunas series de alcanzar los ambiciosos números de audiencias requeridos en su primera emisión. Tal y como le pasara a Carnival en su momento, el ofrecer una obra diferente a lo re-conocido lleva a ciertos productos televisivos a adquirir éxito con posterioridad a través de la difusión en Internet o al formato DVD, debido en buena parte a su singularidad dentro de la programación mainstream y a los nuevos hábitos de consumo de los espectadores, encantados de poder disfrutar de todo el pack de una sentada sin tener que esperar y desesperar por nuevas entregas.

El resultado final es una serie fresca, dinámica, femenina y profundamente vital que emplea el formato de investigación más clásico para ocuparse de una gran variedad de temas de candente actualidad en el continente: el papel de la mujer actual frente a sus roles tradicionales en la sociedad africana; la importancia y fecundidad de la solidaridad femenina a la hora de superar las limitaciones diarias; las complejas relaciones sociales entre los diversos grupos; la convivencia no siempre pacífica entre religiones y creencias (especialmente el cristianismo traído por Occidente frente a prácticas animistas indígenas); la dura realidad del sida en el África subsahariana, de la que deriva en buena parte la creciente tasa de orfandad y surgen los medios para hacerle frente; el vínculo fronterizo con la inestable y violenta Zimbabwe; la necesidad del perdón y la restitución ante la violencia pasada y presente; la infidelidad marital y la violencia doméstica; la diferencia entre la vida rural y la urbana; la economía informal; y, por supuesto, temas habituales ya de la narración criminal: la prostitución, el comercio ilegal de armas y la corrupción.

La trama es sencilla: la investigadora y protagonista Mma Ramotswe, interpretada por la cantante, poeta y actriz Jill Scott (ganadora de los premios Grammy), decide fundar la primera agencia de investigación de Gaborone con el dinero heredado tras la muerte de su querido padre. Tras un matrimonio fallido y problemático y con fe absoluta en sus capacidades de observación fruto de una educación en la que se mezclaban de manera natural la tradición africana y la occidental, Mma Ramotswe se traslada a la capital para abrir su negocio, de nombre homónimo al título de la serie, desde el cual resolverá de una manera muy personal e íntima diversos casos, siguiendo el ritmo y las propias normas (no siempre legales) de la propia vida del país y rodeada de sus amigos, los cuales se convertirán en fieles colaboradores. El reparto está formado, además de Jill Scott, por la ganadora de un Tonny Anika Noni Rose haciendo de Mma Grace Makutsi, una estirada y responsable secretaria y asistente de gran corazón; Mr. J. L. Maketoni, mecánico y propietario del taller Speedy Motors, fiel amigo y futuro esposo interpretado por el actor de teatro londinense Lucian Msamati; y el cómico Desmond Dube como BK, amigo y dueño del salón de belleza Last Chance Salon, vecino a la agencia. Una nómina de grandes actores y actrices británicos y autóctonos rematan un cuidado reparto que se trasluce en la fuerza de sus interpretaciones en pantalla y en la verosimilitud de las acciones.

La gran dosis de humor y empleo de ingeniosos gags visuales no pretenden escamotear el enfrentamiento con la realidad de la Botswana actual, aunque se podría justamente criticar que el proceso de idealización de espacios y personajes cae en una excesiva estilización cuya razón de ser es complacer al consumidor occidental.  Aunque, del mismo modo, es argumentable que toda ficción llevada a la pantalla precisa de una selección de temas y apuesta estilística determinadas para lograr una comunicación efectiva con su destinatario final sin olvidar el entretenimiento. Si añadimos a ello un ingrediente preponderante en toda obra audiovisual como es el arduo proceso de negociación con productores, artistas, técnicos y finalmente con el público, se llega a comprender el recurso a ciertos lugares comunes como la belleza del paisaje africano, la alegría y musicalidad de sus gentes o la capacidad de salir adelante con muy poco gracias a la solidaridad de la comunidad… Afirmaciones que no impiden, sin embargo, que la serie critique sin caer en lo programático el mal funcionamiento de ciertas formas de actuación recurrente, mientras deja abierta explícitamente la posibilidad de cambio a través de la agencia de sus personajes.

Ya desde los títulos de crédito que introducen cada episodio vemos cómo se está  pactando y construyendo una imagen de África y Botswana, la cual emplea imágenes occidentales sobre el continente para cuestionarlas y darles un nuevo sentido. Los primeros minutos de metraje están compuestos por un logrado y exuberante clip de animación que presenta y sitúa a los personajes en su espacio de acción: Botswana y África. Es así como ambos encuentran (literalmente) su lugar en el mapa de nuestra curiosidad como espectadores y consumidores de entretenimiento cultural. De una forma sencilla y operativa gracias a la estilización de formas, a la saturación de colores y a la bidimensionalidad de sus figuras, el conjunto de gráficos y dibujos nos zambullen de pleno en las tradiciones artísticas locales sin dejar por ello de servirse de las potencialidades de la animación más contemporánea. Sin poder hablar de homenaje, sin duda estaba en la mente de sus realizadores el largo de animación francés Kirikú (2005) el cual se había servido diligentemente de temas, música y compositores africanos para lograr visibilidad internacional.

Se podría debatir también que el recurrir a Botswana facilita la verosimilitud de la trama, ya que estamos ante uno de los países de mayor aumento de PIB de la región, en el cual se está produciendo un crecimiento y desarrollo como el que traslucen las historias de la primera agencia femenina de detectives, en las que se aparcan relatos miserabilistas, turísticos o etnográficos muy del gusto de ciertos canales de difusión desde Occidente para centrarse en crónicas personales e individuales, cargadas de una filosofía del sentido común y la supervivencia sin por ello renunciar a la conducta moral. Buscar generalizaciones para todo el continente en esta serie es un error; si algo han conseguido sus realizadores es situar unas historias en un país determinado, hacernos ver sus peculiaridades y las variadas realidades a las que se enfrentan sus habitantes huyendo de afirmaciones universales e imágenes monolíticas que se tienen de África y abriendo camino para que otras series y películas decidan, sin necesitar recurrir a la etiqueta de cine de autor minoritaria, hallar su audiencia a nivel mundial. En el año 2011 y tras más de 50 años de estados independientes en el continente,  encontrar un público local e internacional para los productos audiovisuales propios o vinculados a éste sigue siendo el mayor reto al que se enfrenta el cine africano…  Ojalá la próxima aventura de HBO, BBC o cualquier otra productora que se acerque a historias y países africanos sea capaz de ofrecer calidad y diversión para, finalmente, conectar con esa audiencia ansiosa de ver la otra y verdadera África, un África vibrante por la potencialidad creativa de su juventud y la riqueza de su cultura, las dos herramientas principales para enfrentarse de manera inesperada, como hace Mma Ramotswe, a los retos de cada día.

Beatriz Leal Riesco

Philadelphia (05/12/2011)

Anuncios

2 comentarios el “THE No. 1 LADIES’ DETECTIVE AGENCY. “Nunca subestimes la intuición de una mujer…”

  1. Pingback: EMPEZANDO BIEN EL AÑO: de PREMIOS y ESTRENOS con tintes “africanos” « africaencine

  2. Pingback: El Rey de España, Botswana y Jill Scott. « africaencine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en diciembre 5, 2011 por en Cine y etiquetada con , , , , , , , , , .

No sólo cine africano; cultura, música, arte, literatura y cine, mucho cine…

Categorías / Categories

Archivo / Archive

A %d blogueros les gusta esto: