AFRICAENCINE

Para los amantes del cine y la cultura africana…

El impacto de las industrias cinematográficas de Ghana y Nigeria en las agendas políticas africanas. (Autora: Alessandra Meleiro).

Nollywood, la industria cinematográfica nigeriana, ocupa hoy en día el tercer puesto en la producción cinematográfica mundial, sólo por detrás de sus competidores americanos –Hollywood- e indios –Bollywood. Solamente en 2007 se produjeron más de 2000 títulos, y en el período de 1997-2005 vieron la luz 6221 películas, de las cuales el cincuenta por ciento se exportaron de forma no oficial. En Nigeria existen más de 500 mil distribuidoras y videoclubs, produciendo centenares de puestos de trabajo como resultado del boom de la industria. Semejante potencial de la industria cinematográfica nigeriana ha sido estimado en más de 2,75 billones de dólares, produciendo un fuerte impacto económico, social y cultural y convirtiéndose, en la actualidad, en uno de los ejes centrales del programa gubernamental Heart of Africa, que ha dado pasos decisivos en los campos de reformas político-institucionales en aras de promover el desarrollo económico del país.

A pesar de que la industria cinematográfica nigeriana ha registrado un crecimiento impresionante, el sector todavía ha de enfrentarse a desafíos que impiden sus desarrollo, entre los que se encuentra la dificultad de entrada del vídeo nigeriano en el mercado global. Otros desafíos incluyen:

-una red de marketing y distribución informal;

-la lucha contra la piratería; la baja calidad de las producciones;

la falta de infraestructura de producción, distribución y exhibición;

-la ausencia de oportunidades de financiación para la industria;

-la formación inadecuada de sus profesionales;

-la falta de datos fiables para la planificación de políticas públicas favorecedoras.

El gobierno, reconociendo el potencial de la industria cinematográfica para el desarrollo del país, ha dado siguientes pasos decisivos en las áreas de reforma política e institucional:

-reestructuración institucional y reorganización de las agencias gubernamentales relevantes para la industria;

-creación de un ambiente político necesario para el crecimiento de la industria;

-programa de formación y profesionalización del sector;

-promoción de la industria cinematográfica nigeriana;

-creación de infraestructuras y de un fondo de apoyo a la industria.

Mientras tanto, algunos países en África han empezado a reconocer el potencial del sector cultural en la disminución de la pobreza y creación de empleos, y han involucrado a sus gobiernos para que den su apoyo a estos sectores. En la Conferencia Ministerial de Mozambique en el año 2000, dedicada a analizar el papel y el lugar de la cultura en la agenda de integración regional, los estados miembros acordaron “tomar los pasos decisivos en la dirección de promoción de las industrias culturales como una manera de explorar su potencialidad a favor de una disminución de la pobreza, generación de puestos de trabajo y contribución al crecimiento económico”. Nollywood, por poner un ejemplo, da trabajo directa o indirectamente a dos millones de personas.

En África, mientras tanto, sigue sin existir una estructura coordinada de integración de las políticas culturales. En consecuencia, el potencial del mercado cultural africano todavía está por definir. Tal coordinación requeriría políticas multidisciplinares coherentes, determinación en su aplicación, recursos humanos y financieros entregados al sector creativo y un ambiente favorable a las tecnologías de información y comunicación.

African Cultural Common Market pretende ser una plataforma dedicada a la reorganización y estructuración de los espacios y los mercados culturales africanos. En la misma línea, African Union ha creado el Consejo Económico, Social y Cultural en marzo de 2005, con la intención de fortalecer las relaciones entre políticas culturales, económicas y sociales.

El sector cultural y las industrias creativas están convirtiéndose, gradualmente, en instrumentos con un alcance mayor en sus objetivos de desarrollo. En África, Ghana y Nigeria han integrado la cultura en su Poverty Reduction Strategy Papers  como “eje principal”, enfatizando la contribución del sector cultural para la erradicación de la pobreza. En el caso de Ghana, el énfasis gubernamental se sitúa en el desarrollo y la promoción de la industria cinematográfica como fuente potencial de generación de empleo, creación de riqueza y desarrollo de nuevos talentos.

Trayectoria.

La industria cinematográfica del vídeo en Ghana y Nigeria representa el paso más importante dado por el cine africano en la última década. Desde su nacimiento en 1960, la producción y el consumo del cine africano están ligados a los países occidentales. En el África subsahariana, con excepción de Sudáfrica, los gastos prohibitivos para producir las películas, el pésimo estado de las salas de cine, la ausencia de apoyo gubernamental a tal actividad, y la disponibilidad ilimitada de filmes y programación de origen foránea, han obligado a los cineastas africanos a seguir siendo dependientes del apoyo, los equipos, la experiencia y las audiencias extranjeras; principalmente en los festivales europeos y estadounidenses. Por este motivo, las películas africanas que son “extranjeras en sus países de origen”.

La tecnología del vídeo, mientras tanto, propició una verdadera revolución cinematográfica en Ghana y Nigeria a finales de la década de 1980, permitiendo a los videomakers realizar largos de ficción pensados para un público local. Pocas industrias en el mundo están basadas de manera íntegra en el home video como formato de producción y distribución.

En el momento en el que el primer filme en vídeo apareció en Ghana, la producción nacional computaba apenas diez largometrajes, y más del 95 por ciento de todas las películas exhibidas en el país eran de procedencia extranjera. Los vídeos producidos y consumidos localmente han alterado notablemente este paisaje cultural y, en los diez años sucesivos a la primera producción en vídeo, se lanza una media de cuatro películas al mes. Las mayores salas de cine han sido equipadas con proyectores de vídeo y centenas de videoclubs privados han surgió en Accra, la capital, para atender a la creciente demanda de sus consumidores.

La exhibición en vídeo empezó como un fenómeno urbano, pero se ha extendido a todas las pequeñas ciudades del país, así como a otras regiones de África occidental. En 1989, videomakers nigerianos comenzaron a producir largometrajes en vídeo, principalmente en Yoruba para, más tarde, realizarlos en Igbo, Hausa e inglés, creando lo que más tarde se convertiría en una vasta y prolífica industria. Una media de diez mil a veinte mil copias de cada largometraje serían distribuidas dentro y fuera del país.

Del mismo modo, los vídeos de Ghana también han cruzado sus fronteras nacionales y se han convertido en un fenómeno global. Se venden desde sitios Web, se proyectan vía satélite o se encuentran disponibles en pequeños videoclubs que se ocupan de las comunidades en la diáspora en metrópolis de Europa y América del norte. Libres de exigencias culturales y económicas impuestas por el capital que sustenta el medio cinematográfico, los largos nigerianos comenzaron finalmente a atraer el interés de la crítica. El flujo enorme de los largometrajes nigerianos hacia Ghana, asociado con el hecho de tratarse de una industria más desarrollada que la industria del vídeo popular en ese país, fueron las causas que provocaron un profundo impacto de la industria nigeriana en el mercado regional ghanés.

Hollywood puede ser comprendida como la principal amenaza para la supervivencia del cine local de Ghana por tratarse de un mercado más amplio y definido, aliado con una moneda fuerte, lo que permite a los videomakers  nigerianos hacerse con precios más competitivos que sus vecinos. Sin contar con el apoyo del estado, los productores ghaneses se lucran más con la importación de los vídeos de Nigeria que produciendo sus propias películas. El fenómeno creciente e incontrolable que es la piratería de largos nigerianos no ha hecho sino agravar la situación para los productores de Ghana.

Es cierto que los países desarrollados todavía dominan el mercado global de productos creativos y, mientras tanto e infelizmente, la gran mayoría de los países en vías de desarrollo todavía no son capaces de ligar su capacidad creativa al desarrollo. En África, por ejemplo, a pesar de la abundancia de talentos creativos, este potencial permanece subutilizado. La participación del continente en el comercio global de productos creativos es de menos de un 1% de las exportaciones mundiales, a pesar de que se está produciendo un nítido crecimiento. Como en el caso de otras regiones en vías de desarrollo, el cuadro muestra tanto la debilidad de las políticas nacionales como una tendencia sistémica global.

En este contexto, no nos sorprende que talentos creadores de África se vean atraídos por los centros de producción y mercado de las industrias culturales y creativas situadas en los países desarrollados. Sin un refuerzo de las industrias locales que apoyen a estos nuevos creadores no hay razón alguna para sospechar que esta tendencia haya de variar en los próximos años en los países africanos.

La producción cinematográfica en Ghana tras la independencia puede ser entendida como una herramienta útil para preservar tradiciones culturales y evitar  representaciones estereotipadas de África y los africanos. Ghana Film Industry Corporation (GFIC) ha actuado como sistema tutelar para cineastas, centralizando el apoyo a los proyectos cinematográficos. Esta institución poseía los equipos de filmación y controlaba, asimismo, la importación de películas, además de la formación de todos los que trabajaban en el sector en el propio país.

Pero si bien los filmes representaban el optimismo y la promesa de una verdadera nación ghanense, el vídeo representó la imposibilidad de esta idea se llegase a realizar. En Ghana, así como en Nigeria, la década de 1980 fue testigo de un cambio paradigmático en lo cinematográfico, ya que la financiación y dirección de la producción cinematográfica estatal se vieron sustituidas por redes descentralizadas y extra-oficiales, que operaban completamente fuera del ámbito estatal.

Las transformaciones estructurales que llevaron al fin de la producción cinematográfica nacional claramente reflejan tendencias globales. En Ghana, a la desaparición de productores nacionales le siguió una gran disponibilidad de copias de vídeo y tecnologías de exhibición –VCRs y proyectores de vídeo- hecho que generó una nueva infraestructura tecnológica, lo que inicialmente incentivó la economía de la piratería.

En Ghana, los primeros videomakers no tenían la experiencia necesaria en la producción cinematográfica o televisiva, y ninguna relación con productoras o con la academia. Estaban asociados, en realidad, con la reproducción comercial del vídeo y se habían familiarizado con el medio como espectadores y consumidores. En 1987, cuando William Akuffo realizó y presentó Zinabu, un largo filmado en VHS, la producción de películas en Ghana estaba totalmente paralizada, ya que el público nacional sólo veía películas estadounidenses, indias y chinas. En este mercado, un largo en vídeo realizado por un ghanés y que mostraba ghaneses en localizaciones regionales fue un verdadero hit, y su éxito provocó que otros profesionales se animasen a entrar en el mundo de la producción de vídeo. En apenas cinco años se habían realizado más de treinta largometrajes en Ghana.

Desde los primeros años de la producción de vídeo, se produjo un cambio dramático en cuanto a producciones más profesionales y al establecimiento de una industria más organizada y regulada debido, entre otros factores, al éxito de las producciones en vídeo independientes, a la privatización de la Agencia Cinematográfica Nacional, a la decisión de la nueva productora GAMA de realizar vídeos en vez de películas en celuloide, y a la creación de TV3; la primera emisora de televisión privada del país.

La industria parecía estar prosperando y, en el año 2000, los filmes en vídeo nigerianos ejercitaban claramente una presión en el mercado local, aunque la producción ghanense se mantenía activa con 49 videomakers registrados en la Film and Video Producers Association. De ellos, más de quince realizaban vídeos regularmente. En 2005, los filmes de Nigeria estuvieron a punto de destruir la producción local debido a que una buena parte de los productores se convirtieron en meros vendedores ambulantes de producciones nigerianas.

En este año, un distribuidor podía comprar los derechos ghaneses de una película nigeriana por alrededor de 8 millones de cedis (1000 dólares estadounidenses). En cambio, para producir un largo en el país tenía que invertir al menos 60 millones de cedis. La conclusión es evidente: resultaba mucho más barato vender copias de VHS o VCD nigerianos que producir localmente.

De este modo, los distribuidores que antes compraban los derechos de duplicación de productores nigerianos para copiarlos posteriormente en el país de origen, tan sólo tenían que viajar a Nigeria para hacerse con grandes cantidades de videocasetes y regresar a casa, evitando de este modo los gastos derivados de la copia. Sin lugar a dudas, un práctica inexistencia de leyes antipiratería es lo que llevó a muchos distribuidores ghanenses a no tener incentivo alguno para comprar los derechos de los vídeos. Fue así como las producciones nigerianas entraban libremente en el país, de igual forma que las peículas de Hollywood y Bollywood, que también eran fácilmente pirateadas. Paralelamente, TV3 dejó de comprar los derechos de largometrajes nacionales y GAMA paralizó su producción de películas.

Los vídeos, por su parte, se realizan lo más rápidamente posible y con el menor coste. Por ejemplo, la producción Amsterdam Diary de Socrate Safo de 2005, se grabó en tan sólo seis días. Los equipos son pequeños y muchos directores trabajan también como operadores de cámara.

Los vídeos de Ghana no se exhiben en museos o en festivales internacionales. El sistema de distribución se sirve de los canales comerciales informales existentes, así como de distribuidores al por menor de productos complementarios, es decir; tiendas de electrónica, supermercados, etc. Del mismo modo que otra mercancía, colocados al lado de trigo “Fufu” y de la pasta de almendra en algún almacén pequeño, la industria nigeriana y ghanense contribuye significativamente al PIB nacional. El nacimiento y ascensión de esta industria nigeriana llamada Nollywood, es una respuesta creativa para atender a las necesidades culturales de la sociedad africana actual. El innovador método nigeriano que combate la falta de recursos en la producción, los obstáculos en la distribución y la exhibición, la necesidad de atender al gusto de un público local y, sobre todo, encontrar la forma de convertir en accesibles los precios para toda la población es, sin duda, un caso único de éxito que debería ciertamente inspirar a otros países en vías de desarrollo. Mientras tanto, los desafíos expuestos no deben ser subestimados.

Alessandra Meleiro, Afroscreens, 15 de Mayo de 2010. En http://www.BUALA.org.

Traducción: Beatriz Leal Riesco

CV de Alessandra Meleiro:

Sao Paulo. Post doctoranda en la University of London (Media and Cinema) y Coordinadora del Centro de Análise do Cinema e do Audiovisual. Doctora en Cine y Políticas Culturales por la ECA/USP. Autora del libro “O Novo Cinema Iraniano: uma opção pela intervenção  social” y organizadora de la colecciones “Cinema no mundo: industria, política e mercado”, y “A Indústria Cinematográfica e Audiovisual Brasileira”. Actualmente es Presidenta del Instituto Iniciativa Cultural y Profesora Adjunta del Curso de Producción Cultural de la Universidade Federal Fluminense (UFF) en Rio de Janeiro. Trabaja como editora invitada para el Journal of African Cinemas, Intellect Publishers, (UK) y ha es un conferenciante internacional reconocida.

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Esta entrada fue publicada en octubre 10, 2011 por en Cine y etiquetada con , , , .

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