AFRICAENCINE

Para los amantes del cine y la cultura africana…

BOUBACAR BORIS DIOP visita España: el otoño nos inunda de letras africanas.

Cuando la memoria va a recoger leña,

trae los troncos que más le conviene.

Birago Diop, a partir de un proverbio wolof.[1]

Este mes de septiembre de 2011 llega con la intención de acercar al lector hispanohablante una de las grandes voces del África contemporánea: el escritor senegalés Boubacar Boris Diop (Dakar, 1946). El polifacético autor ha realizado un recorrido por el sur de España, empezando por su asistencia al Salón Internacional del Libro Africano (SILA) en Tenerife (21-25 de septiembre de 2011), donde ha sido el protagonista invitado del programa de Casa África “Letras africanas”, en funcionamiento desde el 2009. Dentro del marco creado por este espacio de difusión y diálogo, cuyo objetivo es acercar escritores africanos al público hispano, Boubacar Boris Diop ha visitado en días sucesivos las universidades de Las Palmas de Gran Canaria y Cádiz (26 y 29 de septiembre respectivamente).

En sus presentaciones ante un nutrido público mayormente universitario ha hablado sobre su proceso formativo, sus decisiones formales y éticas y, de manera destacada, ha realizado un alegato sobre el papel del intelectual y del artista africano, encargados ambos de ofrecer una imagen adecuada de África opuesta a construcciones (neo)coloniales y llamados para ello a volver a sus raíces a través del uso de la lengua propia. Según Boris Diop, es este el modo privilegiado de romper con la distancia que existe entre escritor y lector en los países del continente africano sin tener que deja de recurrir a la literatura, como muchos hicieron en el pasado al dar el salto al cine,  medio de masas más accesible al público local (en su mismo país, Senegal, con figuras tan destacadas como el inexcusable Ousmane Sembene o Moussa Sené Absa en la actualidad). Afirmaba el autor en la conferencia de Las Palmas: “los escritores africanos escriben en lenguas extranjeras, de los colonizadores; además, publican también en el extranjero (…) Dejan a un lado la oralidad y el calor de la palabra hablada para sustituirla por la frialdad de la palabra escrita”[2]. Si al analfabetismo de gran parte de la población africana unimos la pobreza y la precariedad del mercado editorial en el continente, la decisión de escribir en lenguas autóctonas adquiere un valor sustancial. En su caso, fue consciente de la importancia de emplear su idioma materno cuando, a raíz de la publicación de su primera novela en wolof (“Doomi Golo”, Ed. Papyrus, Dakar, 2003) su hermano se la pudo leer a la madre permitiéndole, finalmente, comunicarse con el hijo a través de su obra. Esta eliminación de la barrera lingüística le ha permitido dirigirse a un auditorio que no habla francés así como dar un salto más en la tarea de difusión de su obra a través de la publicación de la novela con un CD de audio para el público analfabeto. La efectividad de esta decisión se demuestra con un simple dato: el texto está agotado en Senegal.

La presencia en España de este escritor de larga trayectoria ha coincidido con la traducción de varias de sus obras: la colección de ensayos “África más allá del espejo” (Oozebap, 2009), y la novela “Los tambores de la memoria” (El Cobre, 2011). Con ellas se ve completada una bibliografía ya básica para comprender la realidad contemporánea africana, a través de una producción en la que a novelas como la pionera “El Osario” (Ed. Casiopea, 2001), impresionante narración de la vivencia propia del genocidio tutsi ruandés, y a la reciente reedición de “El caballero y su sombra” (Philippe Rey, 2010) hay que añadir trabajos ensayísticos como la citada recopilación de artículos reeditada por Oozebap o “Negrofobia” (ed. Les Arènes, 2005), escrita en colaboración con Odile Tobner y François Xavier Verschave, entre otros. A temas ya apuntados como el papel del escritor africano y el genocidio en Ruanda, se suman en estos textos reflexiones sobre la impuesta emigración económica de la juventud africana; el vergonzoso rol de las élites del continente desde la descolonización; las posibilidades y desafíos que ofrece a África el mundo globalizado; algunas respuestas a las obtusas y crecientes tesis racistas desde Occidente; así como la importancia de recuperar figuras señeras como Leopold S. Senghor o Cheikh Anta Diop para reconocer en su justa medida la aportación que puede hacer el patrimonio cultural senegalés a la cultura universal. A través de esta constante labor editorial de los últimos años, aunque con cierto retraso, la obra de Boris Diop adquiere el reconocimiento y difusión que merece en nuestro ámbito cultural y lingüístico. Ha sido la suya una larga trayectoria como ensayista, dramaturgo, novelista, guionista, asesor del Ministerio de Educación de su país, profesor de literatura y filosofía (invitado en las reconocidas universidades Rutgers, EEUU y Witwatersrand, Sudáfrica), conferenciante, y colaborador, entre otros, de medios periodísticos especializados como el mensual francés Le Monde Diplomatique, el periódico senegalés Le Quotidien y el diario de Zúrich Neue Zürcher Zeitung.

Lejos de sentirse agotado, Boris Diop ha alcanzado una impresionante madurez en su estilo y mensaje, tal y como lo demuestran sus obras más recientes. La capacidad de servirse de la oralidad y las tradiciones narrativas locales para reflexionar sobre acontecimientos político-sociales de las últimas décadas en su país se conjuga con la habilidad de experimentación poética, debida en parte a su sólida formación académica. Sensibilidad y compromiso ético le obligan, tal y como translucen sus obras, a la constante autocrítica, devolviendo al lector, como consecuencia, el retrato personal de una África sistemáticamente ocultada por y desde Occidente. La fuerza y alcance de su voz literaria se sostiene en su talento para crear historias que beben de relatos míticos legendarios para crear, a través del uso sistemático de la alegoría, historias y personajes de ecos contemporáneos, en los que realidad y ficción se confunden proponiendo lecturas complejas y críticas, en las que el lector debe hacer uso de todo su conocimiento para lograr acercarse a una cultura y un arte habitualmente lejanos. Esfuerzo que merece la pena al verse gratificado a cada vuelta de página, gracias a la destreza del autor para sugerir y recrear situaciones cotidianas que adquieren complejidad semántica a la vez que progresa el relato y que, gracias a su apertura, obligan al lector a hacer uso de su inteligencia y ser, gracias a ella, libre. Un ejercicio de colaboración entre escritor y lector, sugestivo y no falto de conflictos que, merced a su pericia a la hora de hacernos empatizar con cada una de la miríada de voces que pueblan sus escritos, convierte a la lectura en inevitable.

Sin duda, ésta y otras iniciativas hacen pensar en la necesidad de un acercamiento del continente africano a nuestra lengua y realidad, creando un diálogo que pueda llegar a favorecer la lucha por la libertad por la que aboga Diop, tarea para la que artista y público están llamados al mutuo auxilio…

En esta conversación abierta con Boris Diop, nada mejor que terminar con sus palabras: “Del choque de los imaginarios nace, poco a poco, un sentimiento de urgencia y la necesidad de dar a conocer las posiciones sobre cuestiones políticas, que suelen ser muy difíciles de discernir. Si bien esta toma de la palabra se impone a todo escritor, para el intelectual africano es una obligación moral, especialmente cuando tiene la menor ocasión de hacerse escuchar”.[3]

Beatriz Leal Riesco

Philadelphia, 29/09/2011


[1] Nota introductoria del libro “África más allá del espejo”. Boubacar Boris Diop. Oozebap, colección Pescando husmeos, nº 5, Barcelona: 2009. P. 7.

[2] Artículo en la web de Casa África: “Boubacar Boris Diop defendió el retorno de los escritores africanos a sus raíces”. (27/09/2011). Online: http://www.casafrica.es/detalle-casa-africa-medios_932_934.jsp?ISSUEID=3&PROID=489510

[3] Boubacar Boris Diop. En la Introducción a “África más allá del espejo”. Oozebap, colección Pescando husmeos, nº 5, Barcelona: 2009. P. 10.



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Esta entrada fue publicada en septiembre 29, 2011 por en Literatura y etiquetada con , , .

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