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Net Art: el arte navega en la red

Hoy más que nunca el arte (con minúscula, no ese que se empeñan en hacernos creer que lo sea los que dictan las modas al repecto) lo encontramos en espacios reducidos a los que es difícil acceder por la “desinformación” o, por el contrario, en las calles entre la gente, en sus casas y en sus vidas. No se trata, sin embargo, de adoptar una postura fatalista a pesar de lo complicado que resulta en nuestros dias el acceso a experiencias y propuestas interesantes siguiendo las canales habituales. Para “gozar” de una exposición en un museo ¿es necesario formar parte de una élite atenta, conocedora y consciente (o que lo pretende) de lo que es arte y lo que no lo es?, ¿dónde queda el acceso de la gente común? ¿a qué puede aspirar un no profesional? ¿cómo escapar de los imperativos de la prensa, los museos, las instituciones? El hacer un uso consciente y productivo de internet puede ser el primer camino hacia una libertad en la búsqueda y disfrute de ciertas obras artísticas. Las páginas web donde los artistas se expresan (tanto si usan técnicas tradicionales como si optan por otras más ligadas a la contemporaneidad) permitiendo un contacto más directo con su trabajo y/o su persona, dejando abierta la posibilidad de un conocimiento mayor de la –no tan nueva- videoarte con el digital como soporte propio, la intimidad que ofrecen los paseos virtuales o las pequeñas joyas a la manera de clips originales y muy frescos… todo permite que, si el uso es consciente, premeditado y ético, el arte continúe a ser un modo de expresión necesario al ser humano para conocerse, ir más allá de sus limitaciones y, en la medida de lo posible, cambiar su entorno.

Con la llegada de Internet a los puntos más apartados del planeta el arte ha decido no quedarse atrás, echarse a naver y aprovechar las inmensas posibilidades del medio de manera ocurrente, llena de inteligencia y experimentalidad. Creciente es el número de páginas y portales dedicados al arte y a su historia: mailing list, forum, chat, catálogos y revistas alimentan nuevas formas del debate, anulando cualquier distancia espacial y temporal e incluyendo museos, bibliotecas, el mercado del arte, archivos de imágenes y textos de exposiciones. Varios artistas individualmente o grupos de ellos han abierto páginas que difunden on line sus propias obras, ofreciéndolas a la interación de millones de interlocutores virtuales y abriéndolas, en ciertos casos, a su reelaboración.

Un aspecto específico y nuevo del fenómeno Internet lo constituye la Net Art; un tipo de experimentación que utiliza la red como medio y condición de la ideación, producción y fruicción de obras específicas y originales. Inmateriales e interactivas, las obras del Net Art desplazan conceptos adquiridos, se abren a una dimensión globalizante y, a su vez, íntima de condivisión, inventan nuevas formalizaciones y contaminaciones, se interrogan críticamente sobre los medios que utilizan y sobre los niveles psicosensoriales que activan y de los que hacen parte. Interés, activismo, decostrucción y juego los permean dialécticamente. No es casualidad que uno de los primeros ejemplos sea The File Room de Antoni Muntadas (1994), un proyecto web estructurado como un archivo “in progress” destinado a la recogida de todos los casos de censura cultural de la historia. Muntadas utiliza tanto la inmaterialidad de la red, la consulta on line y la colaboración interactiva del público como la fisicidad diversamente implicada de la presentación en la forma de una instalación constituída por una habitación llena de ordenadores que reunen y clasifican ininterrumpidamente y en tiempo real todas las informaciones sobre al censura.

Por completo en la red están otras iniciativas de la Net Art, en las que están involucrados artistas afianzados como Jenny Holzer, Doug Aitken, Douglas Davies, Tony Oursler, Giacomo Verde, y personalidades emergentes como Vuk Cosic, Francis Alys, Mark Napier, colectivos como etoy, Jordi.org, EntropyZuper!. La página web Potatoland de Napier, activa desde 1995, indaga y decostruye los códigos de la red, tratando los datos como un paisage caótico. En The Thief (1999) de Alys, un ladrón salta simbólicamente la ventana de una pantalla, metáfora del atravesar el umbral situado entre el espacio real y el ciberespacio. En Distributive Justice, un proyecto web multidisciplinar interactivo presentado en la Documenta del 2001 Andreja Kulunic afronta el tema de la distribución de la riqueza en la sociedad y articula la página en dos secciones: un videojuego para los visitantes y un espacio abierto para interventos teóricos y materiales varios. Super Mario Clouds de Coru Arcangel (2002) se presenta como una desestructuración creativa de un famoso videojuego, del que sólo han sobrevivido el cielo y las nubes. Madelado sobre un videojuego también Q4U (2001-2002) donde Feng Mengbo inventa una performance que incluye a si mismo y   comunidad de la web. Muchos de estos trabajos han sido inseridos en el ámbito de las grandes exposiciones (de aquellas más “contemporáneas”) de la Documenta de Kasel del 1997 a las exposiciones “net condition” (que, tristemente, no tienen mucho éxito en nuestro país) hasta el Kzm de Karlsruhe y 01.01.01. Art in Technological Times en el Museum of Modern Art de San Francisco (2001). Creciente es también el interés de algunas instituciones como Diacenter for the Arts y el Whitney Museum de New York, el Walker Art Center de Minneapolis o el Moma de San Francisco. Por tanto, también los intentos globalizadores (en el mejor sentido de la palabra) de la Net Art se están dejando absorver por el sistema del arte que, a la vez que absorve los procesos de libre participación de la comunicación en red que constituye su premisa fundamental, también la encorseta en el metalenguaje de los aparatos expositivos.

Parece, por tanto, que nos encontramos de nuevo ante la capacidad fagocitadora de la institución arte. Podría ser así pero siempre quedarán los intersticios de la red para dejar “navegar” la libertad creativa de individuos o grupos que saben sacar partido de las posibilidades ofrecidas por la web  allí donde se encuentre una terminal para conectarse.

Así, esperemos que el progresivo acceso de tantas personalidades de países periféricos en los que se está trabajando lo artístico de manera comprometida empiece a dejar un rastro en el ciberespacio lugar, hoy día, de encuentro, discusión y germen de todo lo que puede ofrecer el arte y los que se trabajan con éste en los próximos años.

Beatriz Leal Riesco

Publicado en:

CULTURAS nº 75, Suplemento de Artes y Letras

TRIBUNA de SALAMANCA

Domingo, 21 de mayo de 2006

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Un comentario el “Net Art: el arte navega en la red

  1. ana Tranny sex
    julio 2, 2013

    I pay a visit every day a few web pages and information sites to read content,
    however this weblog presents quality based articles.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 18, 2011 por en Arte, Cine y etiquetada con , , , .

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